Siete anticonsejos para combatir el insomnio

Los insomnes deberíamos cambiar la valoración de nuestro padecer y transformarlo en algo positivo. Dejarnos de joder y cuando llegue, una vez más, el terco imposibiluts dormirum aprovecharlo al máximo: ponernos a finiquitar ese poema inconcluso, ver ese documental sobre volcanes que tenemos archivado en nuestra propia lista de 1001 películas para ver antes de morir, darle masa a En busca del tiempo perdido. Ya sé, no hace falta que griten, los insomnes o tienen privilegios o son infelices: la vida impone obligaciones matutinas a las que no podemos llegar cada vez con la cara demacrada y una expresión de “odio al mundo todo”. Pero aquí no discutiremos si conviene o no conviene, aquí haremos otra cosa. Entonces, le advierto que si usted quiere combatir el insomnio y tener una vida sana, debería abandonar este post de inmediato y buscar por otro lado, que en la web hay mucho. Acá les ofrezco todo lo contrario, la receta del vampiro: siete indispensables anticonsejos para no pegar un solo ojo y convertirse en el amante perfecto de la noche.

En la cama, todo

En la cama no sólo se tiene sexo o se duerme. La cama debe ser el lugar de actividades por excelencia para el verdadero insomne. En la cama se puede comer un lomo, revisar internet, hablar por teléfono, pintar un cuadro, chequear mails del año pasado, hacer zapping infinito frente al tele. Usa tu imaginación: hay que acostumbrar al cuerpo a percibir la cama como un universo de posibilidades, como el sitio perfecto para hacer siempre “una cosita más”.

La noche, tu mejor compañera

La noche es el tiempo de la inspiración, el momento en el que los demonios creativos nos invaden, el dominio absoluto de los genios de la inquietud; por eso es necesario estirarla lo más que se pueda. Hay formas artificiales de lograrlo: bajar la persiana o cubrir la ventana con la cortina antes de acostarnos es la forma más conocida y accesible. De ese modo, cuando llegue la mañana y estés empezando a dormirte, tu cuerpo creerá ingenuamente que todavía es de noche. La frase leitmotiv debe ser: romper la regularidad de la luz.

Café, mate y cigarro desde las 19 hs en adelante, a full

Si es un día de esos en los que no ves la hora de apoyar tu cansada cabeza en la almohada, no dudes en abusar del café, el mate y el cigarrillo: son las pócimas mágicas de todo amante de la nocturnidad. Son excelentes para combatir los bostezos ya que electrifican tu sistema nervioso y, una vez que se nos han hecho costumbre, hay que hacer un esfuerzo de voluntad enorme para no consumirlos.

Tu cuarto, zona pos-bombardeo

Haz de tu habitación el sitio más incómodo de la casa. Algunas pistas: ropa tirada, silla entre la puerta y la cama, libros, revistas y papeles desordenados, etc. Si pretendemos que acostarnos temprano sea un mal chiste es importante que nuestra habitación sea confortablemente enredada, visualmente molesta, espacialmente compleja.

Planifica tu noche, vivan las preocupaciones

Todo buen insomne necesita estar preocupado a la hora en que los demás mortales eligen dormir. No es mala idea hacer, durante el día, una lista de pendientes para abordar en la noche: problemas irresueltos, frustraciones dolorosas, viejas heridas, obsesiones inacabables, sueños incumplidos, etc. Es fundamental que la lista tenga material suculento para darle de comer a tu nervioso cerebro.

El ruido, dale la bienvenida

No hay nada mejor que los ruidos molestos para vencer al devastador sueño. En las horas del insomne, nada debe ser suave. A cada rato, algo debe pellizcar la superficie de su ser. Aquí algunos géneros musicales recomendables: post-industrial, heavy metal, punk-trash, etc.

La senda del insomne

La pendiente del mal dormir se encara siempre cuesta arriba y la ansiedad es el único bastón que un sensei puede ofrecer al diletante del insomnio. Hay que olvidarse de meditar, hacer ejercicio o tomar calmantes y enfrentar la noche con dignidad, mirándola de lleno a los ojos, desafiantes, dispuestos a pagar el precio, porque sólo hay una noche posible para el verdadero insomne.

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El Profe

El Profe transmite lo que aprende. Lo de todos los días y lo de una vez en la vida. De chico mucha enciclopedia, mucho diccionario. De grande, los sigue usando. El Profe además tira data de lo que hay más allá: cosas que le dictan los profetas.

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