Cómo lavar los platos a mano paso a paso

Instrucciones paso a paso para lavar los platos a mano de manera eficiente y sencilla: economizando agua y de paso reduciendo tu estrés.

Lavar lava cualquiera. Lo que no hace cualquiera es lavar los platos eficientemente:  con rapidez economía y placer. Algunos abren la canilla y ahí arrancan a enjabonar y fregar lo primero que agarran: un plato, después un vaso, luego un cubierto, después una olla, después otro vaso… Un desastre climático y personal; lo peor es que después se sorprenden porque “la vajilla todavía sigue grasienta” o le echan la culpa a los fabricantes del detergente “ese producto no funciona!”. Pero todo aquel que haya trabajado en una cocina (cotidiana o laboralmente) sabe que  si con un poquito de organización y voluntad la tarea diaria de lavar los platos puede ser una actividad relajante, desestresante e incluso placentera: el agua tibia sobre las manos y las endorfinas que libera nuestro al ver que la ejecución de un plan, que produce limpieza y orden en el ambiente, se realiza con naturalidad. En fin, en este post te dejamos consejos útiles y obsesivos para lavar los platos veloz, profesional y eficientemente.

1- Orden, comodidad y planificación

Primero, hay que encargarse del espacio: libera la o las piletas y el escurridor. Diseña mentalmente con qué empezarás y qué será lo último a lavar. Luego reúne todos la vajilla sucia y sigue los pasos a continuación.

2- Agua caliente: todo en remojo

Conviene usar agua caliente para remojar platos, cubiertos y ollas: la grasa sale más fácil y los elementos se secarán más rápido. Si se poseen dos piletas, llenar una con agua caliente y poner los platos en remojo y los cubiertos. Otra posibilidad si son muchas las cosas a lavar es poner todo en remojo en una palangana grande. Remojar las ollas y las fuentes apartes. Hervir agua caliente en una pava y verterla sobre lo más grasoso o sobre las ollas que tengan manchas o restos pegados y secos.

3- Cubiertos A

Si no se tienen dos piletas, enjuagar una olla o fuente que hayas usado y poner todos los cubiertos dentro con agua caliente (si son del día anterior lo mejor es hervir agua aparte) y un poco de detergente para que se vayan aflojando las suciedades y la grasa. Si tienen cucharas y tablas de madera no es recomendable dejarlas en remojo mucho tiempo para que no se arruinen: las cucharas y tablas conviene lavarlas con poco detergente, pero fregarlas bien para asegurarse de que no queden sabores y restos de la comida.

4- Vasos, tazas y cosas pequeñas

Se empieza por lo menos grasoso y menos sucio y se sigue con el resto. Por eso se comienza siempre por los vasos, tazas y cosas pequeñas. Esto por dos razones: primero, porque los vasos y las tazas son lo que menos grasa juntan; segundo, para que quepa todo en el escurridor: si se empieza con las cosas grandes, después las cosas pequeñas no caben o quedan encimadas corriendo el riesgo de que algo se caiga y se rompa.  La clave: con la esponja con detergente hacemos espuma y enjabonamos todos los vasos y los vamos poniendo en la pileta vacía. Cuando tengas todos enjabonados abrir el agua y enjuagarlos todos de una vez. Esto ahorrará agua y hará más rápido el trabajo. A las copas conviene ponerlas a secar a parte porque se rompen con facilidad y no conviene amontonarle cosas arriba. Por ejemplo: sobre la mesada extender un repasador limpio e ir poniendo las copas boca abajo sobre él.

5- Platos y fuentes medianas

Seguimos con platos y fuentes pequeñas. Si hay grasa o material pegado utilizar esponja de metal o parte dura de la esponja. Luego, igual que con los vasos: enjabonar y fregar todos los platos e ir acumulándolos en la pileta vacía; luego, enjuagarlos todos de una vez.

6- Cubiertos B

Pasamos a los cubiertos remojados con la misma metodología anterior: vamos retirando los cubiertos y los vamos enjabonando con la esponja (fregando con esponja de metal previamente en el caso de que haya material o grasa seca) y los ponemos en la pileta vacía; luego los enjuagamos todos juntos. Ponerlos a secar aparte: si no tiene escurridor para cubiertos, utilizar una fuente pequeña o un vaso grande donde quepan todos.

7- Ollas, sartenes y fuentes grandes

Finalmente pasamos a las ollas, sartenes y fuentes grandes. Utilizar esponja de metal para fregar las partes difíciles, luego enjabonar con esponja y detergente una a una y acumularlas en la pileta vacía. Nota: las ollas, sartenes y fuentes grandes deben enjabonarse y fregarse en su interior y en el exterior ya que ahí también se engrasan. Ese lavado completo contribuye a una mayor durabilidad. Finalmente: enjuagar todas las ollas y fuentes de una vez.

8- Secado

Dejar secar en escurridor unos minutos y después con un repasador limpio terminar de sacar las últimas humedades. Si siguieron la lógica de acomodar primero lo más pequeño, luego los platos y finalmente las ollas, ahora podrán ir secando y acomodando en sentido inverso: primero las ollas y fuentes grandes, luego los platos y fuentes medianas. Para secar los vasos usar un repasador aparte o dejar que terminen de secar en el escurridor. Por último, terminar de secar y guardar los cubiertos.  Para que los vasos, copas, cubiertos y platos queden cristalinos y resplandecientes, luego del lavado: utilizar un trozo de tela limpia y poner agua y alcohol en un rociador; rociar la vajilla y fregar con la tela hasta que queden brillantes.

X – Bonus track casos de emergencia: manchas difíciles, pegotes imposibles y o quemaduras en el fondo

Para las manchas muy difíciles o pegotes imposibles en los fondos de las ollas o sartenes algunos recomiendan poner a hervir agua en la olla o sartén a limpiar con una parte de detergente y una cucharada de bicarbonato: dejar hervir unos minutos y retirar, esperar que el agua entibie, la suciedad saldrá mucho más fácil fregando con esponja.  Si nos dejamos algo en el fuego que se terminó quemando y parece imposible limpiarlo probar los siguiente: llenar con agua, poner unas gotas de detergente y un chorrito de lavandina y poner a hervir unos minutos: los negro y quemado saldrá con facilidad.

 

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El Profe

El Profe transmite lo que aprende. Lo de todos los días y lo de una vez en la vida. De chico mucha enciclopedia, mucho diccionario. De grande, los sigue usando. El Profe además tira data de lo que hay más allá: cosas que le dictan los profetas.

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