5 películas para conocer a Akira Kurosawa

5 PELÍCULAS: AKIRA KUROSAWA

Akira Kurosawa nació el 23 de marzo de 1910 en Tokio y falleció el 6 de septiembre de 1998. Fue uno de los más célebres directores de cine de Japón. Comenzó su carrera en 1943, con Sugata Sanshiro (La leyenda del gran Judo), llegando a dirigir más de 30 películas, entre ellas algunas tan conocidas como Los siete samuráis, Rashōmon1o Dersu Uzala. En 1990 recibió un Óscar honorífico por su trayectoria.

Kurosawa tenía una técnica cinematográfica propia, que desarrolló en la década de 1950, y que le dio a sus películas un aspecto único. Le gustaba emplear lentes de teleobjetivo, por el modo en que aplanaban el encuadre y porque creía que situando las cámaras lejos de los actores se lograban mejores interpretaciones.También le gustaba usar varias cámaras al mismo tiempo, lo que le permitía filmar un mismo plano desde distintos ángulos. Otra peculiaridad del estilo de Kurosawa era su empleo habitual de los elementos meteorológicos en sus películas, como la fuerte lluvia en la escena inicial de Rashōmon y en la batalla final de Los siete samuráis, el calor intenso en El perro rabioso, el viento helado en Yojimbo (El mercenario), la lluvia y la nieve en Ikiru (Vivir) o la niebla en Kimonosu-jo (Trono de sangre). Kurosawa era también conocido como Tenno (literalmente, “El Emperador”), por su estilo como director. Era un perfeccionista que dedicaba enormes cantidades de tiempo y esfuerzo para lograr el efecto visual deseado.

En Rashōmon, por ejemplo, tiñó el agua con tinta negra para lograr el efecto de lluvia intensa, y terminó empleando todo el suministro de agua de la zona para crear una tormenta. En Trono de sangre, en la escena final en la que Toshirō Mifune es alcanzado por las flechas, Kurosawa empleó flechas reales disparadas por arqueros expertos desde cerca, que se clavaron a solo unos centímetros del cuerpo de Toshiro Mifune. En Ran hizo construir todo un castillo en las laderas del monte Fuji, solo para quemarlo hasta los cimientos en la escena clímax de la película.

Otras historias similares sobre el perfeccionismo de Kurosawa hablan de que mandó que se invirtiera el sentido del flujo de un arroyo, para lograr un mejor efecto visual, o que hizo eliminar el tejado de una casa (para tener que reponerlo después) solo porque le pareció que la presencia de ese tejado estropeaba una breve secuencia filmada desde un tren.

Su perfeccionismo también se manifestaba en su elección del vestuario: le parecía que dar al actor un traje recién hecho restaba autenticidad al personaje. Para solventarlo, repartía el vestuario a los actores semanas antes de la filmación, y les obligaba a usarlo diariamente para “establecer un vínculo” con la ropa. En algunos casos, como en Los siete samuráis, en el que la mayor parte del reparto estaba formado por granjeros pobres, se instruyó a los actores para que se aseguraran de desgastar y destrozar la ropa antes del rodaje.

Kurosawa también pensaba que una música “acabada” no encajaba en el cine. Al elegir una pieza musical para acompañar una escena, solía buscar un solo instrumento (por ejemplo, solo trompetas). Únicamente al acercarse el final de sus películas se escucha música más “acabada”.

 

RASHOMON (1950)

Japón, siglo XII. En Kioto, bajo las puertas del derruido templo de Rashomon, se guarecen de la torrencial lluvia un leñador, un sacerdote budista y un peregrino. Los tres discuten sobre el juicio a un bandido, acusado de haber dado muerte a un señor feudal y violado a su esposa. Los detalles del crimen son narrados desde el punto de vista del bandido, de la mujer, del señor feudal -con la ayuda de un médium- y del leñador, único testigo de los hechos.


 

LOS SIETE SAMURAIS (1954)

Japón, Siglo XVI. Una aldea de campesinos indefensos es repetidamente atacada y saqueada por una banda de forajidos. Aconsejados por el anciano de la aldea, unos aldeanos acuden a la ciudad con el objetivo de contratar a un grupo de samuráis para protegerlos. A pesar de que el único salario es comida y techo, varios samuráis se van incorporando uno a uno al singular grupo que finalmente se dirige a la aldea.


 

RAN (1985)

En el Japón medieval, el poderoso señor Hidetora decide abdicar y repartir sus dominios entre sus tres hijos. El menor considera que la idea es absurda y sólo servirá para causar problemas. Su padre, enfurecido, lo deshereda. Muy pronto descubrirá su error: la ambición hará que sus hijos mayores se enfrenten por el poder en una cruenta guerra. Se inspira en el drama de Shakespeare “El rey Lear”.


 

LOS SUEÑOS DE AKIRA KUROSAWA (1990)

Película compuesta de ocho cortometrajes. Son ensoñaciones dispersas, independientes, pero engarzadas entre sí por deseos, angustias y añoranzas. La historia de Yo, desde su infancia hasta su vejez, sirve para mostrar las relaciones del hombre con el mundo, el arte, la espiritualidad, la muerte. Los ocho relatos (extraídos de sueños de Kurosawa) reflejan lo cambios experimentados por Japón a lo largo de un siglo.


 

KAGEMUSHA, LA SOMBRA DEL GUERRERO (1980)

En el Japón medieval, devastado por las guerras feudales, un vulgar ladrón es elegido para sustituir a un poderoso señor de la guerra, que acaba de morir.

 


 

Comentarios a esta nota

También te podría gustar...