Freud el inmortal: Albina

Escribe: Patricio Diego Vargas / Ochenta años de la muerte de Freud. Desde el interior y el exterior del psicoanálisis muchas veces quisieron enterrar su legado también. De vez en cuando alguno vuelve a recordar que es hora de su velorio, una vez más. Sin embargo el pensamiento vivo de su obra no deja de germinar, no por un obtuso trabajo teórico que se resiste el paso del tiempo, sino porque la clínica de todos los días, lo vuelve inagotable. Sigue orientando.
Hay un pequeña anécdota en su obra que lo muestra en toda su dimensión : creativo, complejo, divertido, incisivo, intuitivo. Explorando el determinismo de la «asociación libre» le propone a un joven, al que define como harto mujeriego, que escoja libremente el nombre de una mujer. Esperaba Freud que solo tuviera que escoger uno entre tantos que conocía. Nada. Al rato irrumpió de su mudez un solo nombre insistente : «Albina». No había ninguna relación aparente con algo de su vida. ¿No había asociación libre entonces?
«…Pudiera, pues, creerse que el análisis había fracasado; más… habíamos logrado un completo éxito. Mí cliente joven era excesivamente rubio, y en el curso del tratamiento le había dicho yo muchas veces, bromeando, que parecía albino. Además, nos habíamos ocupado, precisamente en los días anteriores a este experimento, en establecer lo que de femenino había en su propia constitución. Era, pues, el mismo aquella Alvina que en tales momentos resultaba ser la mujer para el más interesante…».

Ahí está, distendido, supuestamente cargando a un paciente, y sin embargo en su «humorada» sobrevolaba la intervención sobre lo «femenino» de aquel. Agudo para encontrar tras ese semblante de mujeriego, una identificación femenina operando. Rompiendo estereotipos, para confirmar en la clínica que masculino y femenino no son pene y vagina. Cuánto todavía puede encontrarse de esto en sus conceptos, re-trabajados y actualizados. Sobre lo biológico están las construcciones subjetivas. Como se desea y como se goza hace a la posición sexual. En este caso, tras la superficie de la mascara del macho coleccionador de mujeres, encuentra un costado de «mujer interesante» que elije por narcisismo otras mujeres.
Freud, por ahora sigue siendo inmortal.

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