25 consejos de Stephen King sobre el arte de escribir

En este post les traemos 25 consejos de escritura de Stephen King expresados con la honestidad, humor y claridad que caracterizan a este maestro de la narrativa.


El prolífico y famosísimo escritor Stephen King ha publicado más de una cincuentena de novelas y más de doscientos relatos. Muchas de sus obras han sido llevadas al cine y a la televisión: It, El resplandor, Cuenta conmigo, La niebla, Misery, Carrie, Cementerio de animales, La milla verde, entre tantas otras. Esto quiere decir que, si nos aceptan la paradoja, puedes no haber leído ni una sola página escrita por Stephen King en toda tu vida, eso no significa que no lo hayas leído.

El resplandor

En el año 2001 y luego de un terrible accidente que casi le cuesta la vida, Stephen King publicó un libro ensayístico y autobiográfico titulado Mientras escribo (2001, Plaza & Jánes Editores). El libro da cuenta con sencillez de 53 años de oficio de escritura. “En una entrevista para el New Yorker, cuando le dije al entrevistador que para mí las historias eran objetos hallados, como los fósiles del suelo, me contestó que no se lo creía. Yo repuse que bueno, que me conformaba con que se creyese que lo creía yo. Y es verdad”, cuenta el escritor.

Mientras Escribo

Pues bien, aquí les dejamos algunas de las herramientas con que Stephen declara haber desenterrado esos fósiles.

  1. Si no tiene tiempo para leer, no tendrá el tiempo o las herramientas necesarias para escribir“.
  2. La primera regla del vocabulario es usar la primera palabra que se te haya ocurrido, siempre y cuando sea adecuada y dé vida a la frase”.
  3. “Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltárselas. Ne he visto ningún atajo”.
  4. “Leer es el centro creativo de la vida de escritor. Yo nunca salgo sin un libro, y encuentro toda clase de oportunidades para enfrascare en él. El truco es aprender a leer a tragos cortos, no sólo a largos”.
  5. “La gente bien considera de mala educación leer en la mesa, pero si aspiras a tener éxito como escritor deberías poner los modales en el penúltimo escalón de las prioridades”.
  6. “Cuando descubres que estás dotado para algo, lo haces (sea lo que sea) hasta sangrarte los dedos o tener los ojos a punto de caerse de las órbitas”.
  7. “El británico John Creasey, autor de novelas policíacas, escribió cinco mil novelas (sí, cinco mil) bajo distintos seudónimos. Yo he escrito unas treinta y cinco y se me considera prolífico, pero al lado de Creasey parezco un caso clínico de bloqueo”.
  8. “Antes era más rápido. Tengo un libro (El fugitivo) escrito en una semana, hazaña que quizá hubiera valorado John Creasey (aunque he leído que él escribió varias novelas en dos días). Me parece que es por culpa de haber dejado de fumar. La nicotina potencia mucho la sinapsis. El problema ya se sabe cuál es: que te ayuda a escribir, pero al mismo tiempo te mata”.
  9. “Si no hay objeción, me gustaría aclarar algo lo antes posible. No hay ningún Depósito de Ideas, Central de Relatos o Isla de los Best-sellers Enterrados. Parece que las buenas ideas narrativas surjan de la nada, planeando hasta aterrizar en la cabeza del escritor: de repente se juntan dos ideas que no habían tenido ningún contacto y procrean algo nuevo. El trabajo del narrador no es encontrarlas, sino reconocerlas cuando aparecen”.
  10. “Opino que la primera redacción de un libro (aunque sea largo) no debería ocupar más de tres meses, lo que dura una estación. Si tarda más (al menos en mi caso), empieza a quedar la historia como algo un poco ajeno, como un despacho del Ministerio de Asuntos Exteriores rumano o como un mensaje radiado en alta frecuencia durante un período de gran actividad en manchas solares”.
  11. Yo trabajo con la música a tope (siempre he preferido el rock duro, tipo AC/DC, Gun´s Roses y Metallica), pero sólo porque es otra manera de cerrar la puerta. Me rodea, aislándome del mundo. ¿Verdad que al escribir quieres tener el mundo bien lejos? Claro que sí. Escribir es crearse un mundo propio”.
  12. “En general, la gente que compra libros no se guía por el mérito literario de una novela. Quieren una historia entretenida para el avión, algo que los cautive desde el principio, que los absorba y los impulse a girar la página. Esto, a mí juicio, ocurre cuando los lectores reconocen a los personajes, su comportamiento, su entorno y su manera de hablar. Una manera de que el lector se sienta dentro de la novela o el cuento es que oiga ecos muy fuertes de lo que vive y piensa. Mi opinión es que es imposible conseguir la conexión de manera premeditada, a base de estudios de mercado”.
  13. “Hay que recordar que no es lo mismo dar sermones sobre lo que se sabe que usarlo para enriquecer una narración. Lo segundo es bueno. Lo primero no”.
  14. Desconfío de los argumentos por dos razones: la primera, que nuestras vidas apenas tienen argumento, aunque se sumen todas las precauciones sensatas y los escrupulosos planes de futuro; la segunda, que considero incompatibles el argumento y la espontaneidad de la creación auténtica”.
  15. “Me fío mucho más de la intuición, gracias a que mis libros tienden a basarse en situaciones más que en historias. Entre las ideas que los han concebido las hay más complejas y más simples, pero la mayoría comienza con la escueta sencillez del escaparate de unos grandes almacenes, o de un cuadro de museo de cera”.
  16. “Una situación con fuerza pone en entredicho toda la cuestión del argumento, y me parece bien. Casi todas las situaciones interesantes pueden exponerse mediante una pregunta en condicional: ¿Y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra? (El misterio de Salem’s Lot). ¿Y si en un pueblo apartado de Nevada enloqueciera un policía y empezara a matar a cualquier persona que se cruzara en su camino? (Desesperación). ¿Y sí una asistenta sospechosa de haber asesinado impunemente a alguien (su marido) fuera acusada de un homicidio que no ha cometido (el de su jefe)? (Dolores Claiborne). ¿Y si una mujer se quedara encerrada en un coche averiado con su hijo pequeño por culpa de un perro rabioso? (Cujo)”.
  17. “Una descripción insuficiente deja al lector perplejo y miope. El exceso de descripción lo abruma con detalles e imágenes. El truco es encontrar un buen punto medio. También es importante saber qué describir y qué descartar en el proceso principal que es contar algo”.
  18. “En última instancia sólo hay dos secretos: prestar atención a lo que hace la gente que te rodea y contar la verdad de lo que has visto”.
  19. “En la vida real nos vemos todos como protagonistas, el no va más. Siempre nos enfoca la cámara a nosotros. Si eres capaz de trasladar esta actitud a la narrativa, es posible que no te resulte fácil crear personajes brillantes, pero caerás menos en la trampa de crear monigotes unidimensionales como los que pueblan mucha narrativa popular”.
  20. “Si cumples tu deber, tus personajes cobrarán vida y empezarán a actuar por sí mismos. Ya sé que si no lo has experimentado te parecerá un poco fantasmagórico, pero cuando ocurre es divertidísimo. Y te aseguro que te solucionará bastantes problemas”.
  21. “Todo el oficio de la descripción, el diálogo y la creación de personajes se reduce a ver y oír con claridad, y, en segundo lugar, transcribir con la misma claridad lo visto y lo oído (sin recurrir a demasiados adverbios innecesarios y farragosos)”.
  22. Los trucos de escritor no tienen nada que ver con la historia. Lo único que tiene que ver con la historia es la propia historia”.
  23. Escribir un libro es pasarse varios días examinando e identificando árboles. Al acabarlo debes retroceder y mirar el bosque”.
  24. “Si algo adoro de escribir, por encima de todo lo demás, son esos relámpagos de intuición en que se te relaciona todo. Los he oído calificar de “supralógicos”, y es lo que son”.
  25. No bajes de dos versiones, una con la puerta cerrada y otra con la puerta abierta“.
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El Profe

El Profe transmite lo que aprende. Lo de todos los días y lo de una vez en la vida. De chico mucha enciclopedia, mucho diccionario. De grande, los sigue usando. El Profe además tira data de lo que hay más allá: cosas que le dictan los profetas.

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